
Uno de los principales retos de las administraciones públicas en materia de conservación ambiental es que informar no siempre implica cambiar comportamientos. En este caso, la administración responsable de un espacio natural protegido de alto valor ecológico se enfrentaba a una situación compleja: una zona sometida a una fuerte presión humana derivada del turismo, las actividades náuticas, la pesca recreativa y profesional, y el uso recreativo del territorio.
Aunque durante años se habían desarrollado acciones de sensibilización y campañas informativas, persistían varios desafíos:
- Diferentes niveles de conocimiento y compromiso entre los usuarios.
- Dificultades para coordinar a todos los agentes implicados.
- Escasa visibilidad continuada de la campaña.
- Dependencia de acciones puntuales y estacionales.
- Necesidad de convertir la sensibilización en participación activa.
La administración necesitaba diseñar un Plan Director de Comunicación y Participación que permitiera evolucionar desde una campaña informativa hacia una estrategia de conservación colaborativa y sostenible en el tiempo.
¿Cómo conseguir que residentes, empresas, visitantes, entidades colaboradoras y administraciones trabajen conjuntamente en la protección de un espacio natural protegido?
Para responder a esta cuestión teníamos que comprender:
- Quiénes interactúan con el territorio.
- Qué motivaciones tienen.
- Qué barreras encuentran para colaborar.
- Qué acciones generan mayor impacto.
- Qué oportunidades de mejora existían en la comunicación y la gobernanza del proyecto.
Con el fin de llegar a respuestas, combinamos diferentes metodologías: investigación cualitativa, seguimiento de actividades, análisis documental y observación directa.
Finalmente, el plan de marketing contempló tres claves estratégicas para aumentar el impacto de la campaña:
- Auementar las actividades que tenían una aproximación positiva al problema, en lugar de visibilizar sólo procedimientos sancionadores o prohibiciones.
- Incrementar las actividades que tuvieran impacto a corto plazo de forma visible o actividades sobre el terreno, como las de ciencia ciudadana.
- Hacer campañas a largo plazo, así como mesas de trabajo recurrentes, sólo con las actividades que más impacto tenían en el territorio, de tal forma que el presupuesto se optimizara mucho mejor.
¿Qué puede aprender tu organización de este caso?
Muchas organizaciones —públicas, privadas o del tercer sector— invierten importantes recursos en comunicación pensando que el problema es la falta de información.
Sin embargo, en numerosos proyectos el verdadero reto no es que las personas conozcan el problema, sino que encuentren motivos, espacios y herramientas para actuar.
La experiencia demuestra que:
Cuando una estrategia logra combinar conocimiento, participación y sentimiento de pertenencia, la conservación deja de depender únicamente de la administración y se convierte en una responsabilidad compartida.
Las organizaciones que consiguen movilizar a su comunidad no son necesariamente las que más comunican, sino las que mejor conectan los intereses de las personas con una causa común y les ofrecen una forma clara de contribuir al cambio.
¿También estás persiguiendo cambios en tu comunidad pero se ha quedado en campañas de sensibilización sin conseguir resultados?
En Roca Madre planteamos acciones desde una perspectiva comunitaria, implicando a aquellos que tienen más impacto en el territorio y construyendo el cambio con un enfoque de abajo a arriba
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